Los ordenadores a exaescala representan uno de los avances más significativos en el campo de la computación de alto rendimiento. Se trata de sistemas capaces de realizar más de un quintillón (10^18) de operaciones por segundo, una capacidad sin precedentes que está ampliando los límites de la simulación científica y la investigación.
El desarrollo de los ordenadores a exaescala ha captado la atención de grandes fabricantes de tecnología, incluyendo a gigantes de la industria como AMD, Intel, y Nvidia, que lideran la creación de los procesadores y la infraestructura que permiten alcanzar estas capacidades. Por ejemplo, AMD ha sido clave en el desarrollo del superordenador Frontier, el primer sistema de exaescala en el mundo, utilizando su arquitectura de procesadores EPYC y aceleradores de GPU. Intel también está trabajando en su propia línea de chips para exaescala, como parte de proyectos en supercomputadoras como Aurora. Por otro lado, Nvidia, con su dominio en la aceleración de GPU y la inteligencia artificial, juega un rol central en la expansión de estos sistemas.
El mercado que surge alrededor de la tecnología de exaescala es enorme, dado que tiene aplicaciones en sectores como la biotecnología, la investigación energética, la simulación climática y la defensa nacional. Se estima que el mercado global de supercomputadoras alcanzará más de 17 mil millones de dólares para 2027, impulsado por la creciente demanda de capacidades computacionales masivas.
Sin embargo, el costo y la complejidad de estos sistemas todavía son prohibitivos para la mayoría de las organizaciones. Los ordenadores de exaescala requieren infraestructuras de energía y refrigeración enormes, además de un personal especializado para operarlos. Esto plantea la pregunta de si veremos una democratización de estos sistemas. En el corto plazo, es poco probable que estén al alcance de "cualquiera" debido a los altos costos y la infraestructura requerida. No obstante, a medida que la tecnología de hardware avanza y los costos de fabricación disminuyen, podríamos ver versiones más accesibles de estas tecnologías en entornos comerciales o educativos a largo plazo, especialmente a través de servicios en la nube que permitan a las organizaciones alquilar potencia de exaescala en lugar de poseerla.
En resumen, aunque la exaescala es actualmente una tecnología reservada para proyectos muy específicos y altamente financiados, su evolución podría hacerla más accesible con el tiempo, especialmente mediante modelos de cloud computing que democratizan el acceso a la alta computación.